AI-BIN - CHINE POSTES. BOLSO SHOPPING. COLECCIÓN "A SACO"

Exterior confeccionado en loneta 70% algodón, 30% poliester, con ollaos metálicos color plata envejecida. Forro interior de loneta con bolsillo. Asas en piel de becerro.

Algo más que una etiqueta

Cuando adquieres uno de nuestros bolsos, te llevas también una pequeña obra de arte. Hemos imprimido en la etiqueta una pequeña reproducción en loneta, de la obra en la que está inspirado tu bolso, así podrás enmarcarlo con un paspartu y disfrutar de un pequeño cuadro.

Un bolso con historia

PIES DE LOTO

El vendado de pies en la cultura china

Dice una leyenda que en el siglo X, el emperador Li Yu ordenó a su concubina favorita vendarse los pies con cintas de seda y bailar sobre una plataforma que tenía esculpida una flor de loto. Se desconoce todavía el origen exacto del vendaje de los pies en China pero, más o menos verídica la leyenda, se sabe que las primeras que empezaron a vendar sus pies fueron las bailarinas de palacio en el siglo X, con el objetivo de realzar la gracia de sus movimientos. De la corte se extendió a las clases altas y en el siglo XVI se popularizó por todo el territorio chino y en todas las clases sociales.

Con el paso del tiempo, el significado se volvió absolutamente opuesto -de realzar la gracia de los movimientos a restringirlos-, adaptándose a los valores femeninos defendidos por Confucio: la vida doméstica, la virtud, la maternidad y el trabajo manual. A pesar del cambio de significado, la sensualidad inicial, lejos de perderse se acentuó y el ‘pie de loto’ era considerado la parte más erótica del cuerpo de la mujer. Sin embargo, para que los pies se convirtiesen en loto dorado -obra de arte y objeto de deseo- debían medir sólo siete centímetros y reunir las siguientes características: ser delgados, pequeños, puntiagudos, arqueados, perfumados, suaves y simétricos.

Generaciones de prueba y error llevaron a las practicantes del vendado de pies a dominar el arte de torcer y dar una forma única a las plantas de los pies de las jóvenes. El vendaje se realizaba normalmente en los meses de invierno para que el frío adormeciera las heridas y previniera la infección. Tiempo después de que una hija cumplía los dos años, y por lo general antes de cumplir los 5, la niña y su maleable esqueleto eran llevados al lado de una mujer anciana de la familia o a una profesional del vendado de pies para iniciar el proceso de transformación.

Afortunadamente en la actualidad esta práctica está prohibida.